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Miedo y complicidad en Limón

Miedo y complicidad en Limón

 Limón y los muelles, tomados por una camarilla, merecen una oportunidad para crecer

Roberto Jímenez / Empresario

De nada nos sirve un TLC sin puertos. en el futuro, estaremos, por la deficiente estructura portuaria, como si no se hubiese firmado. A nuestro presidente lo han dejado solo. Exceptuando a algunos periodistas y formadores de opinión, todos brillan por su ausencia. No se oye a ninguno de los que conforman el 75 por ciento o más que utiliza nuestros puertos caribeños. Es inconcebible que nadie se haga presente en este momento crucial y determinante. Nunca antes se había presentado en Limón una posibilidad tan real de dar finalmente un paso hacia el progreso, la estabilidad laboral y la posibilidad de competir con los puertos vecinos, modernos y eficientes, que ofrecen una mejor y más económica alternativa al tráfico marítimo. Estos acabarán hundiendo a nuestros muelles por viejos y obsoletos y, además, muy caros. Estamos ante la inevitable zozobra de la inminente salida de fruteras internacionales, que ya ha comenzado.

No falta mucho para que los miembros del sindicato de Japdeva caminen por fantasmagóricas y ruinosas instalaciones. Estos muelles que, según la cúpula sindical, fueron defendidos por el sindicato, acabarán, por su mezquina obstinación y calculado desprecio, con las oportunidades que tendrían los más necesitados de sus socios. El fin está a la vista. Se garantiza el desastre. Los que se han forrado a costillas del trabajo y sudor de muchos honestos y trabajadores hombres, que son los más, deberán de responder ante su gremio, su pueblo y la patria.

Nuestro presidente y el presidente ejecutivo de Japdeva presentan en este momento una valiente defensa del proyecto para asegurar la supervivencia de Limón puerto y Limón provincia. El pueblo no los puede dejar solo. Tenemos que ser solidarios y debemos formar un solo bloque ante ese grupúsculo, el cual, sin ninguna vergüenza, desconoció el pedido de una vasta mayoría de su agrupación, la cual consistía en acudir en forma secreta a una votación para decidir sobre la generosa propuesta de nuestro gobierno. Y los primeros en hacer oír sus voces debemos ser todos aquellos que nos servimos de estas instalaciones, ya sea directa o indirectamente.

Pero es preciso reconocer que la mayor muestra de respaldo se debe a la gente más vulnerable y débil. Los estibadores que estamparon sus firmas, solicitando una asamblea general. Estos hombres están marcados. Ya se pronunciaron y ya se les conoce. ¿Y ahora qué? ¿Quién los defenderá? ¿Intervendrá el Gobierno por medio de sus ministerios para salvaguardar su integridad? ¿Estarán las empresas navieras dispuestas a defender a estos servidores que les han dado sus mejores esfuerzos en la estiba y desestiba, así como en la operación de los muelles? Este es el grupo que merece, con creces, ser reconocido y protegido. Son los que más arriesgaron y los que están hoy en más riesgo. Debemos respaldarlos y el Gobierno debe protegerlos contra cualquier posible represalia. Ellos se lo merecen.

Quienes hemos trabajado con los muelles en Limón estamos en deuda con ellos. No podemos sentir ningún temor a este trasnochado grupo de dictadorcillos. Me parece que los días de este sindicato están contados y esto lo tiene que saber esta cúpula. Pero su táctica es clara. Quieren agotar el tiempo de los gestores interesados para que así, por lo menos, asegurarse de que no se les pueda (el Gobierno) ofrecer la oportunidad de modernizar los muelles existentes. Con este hecho se demuestra la calidad de líder que ostenta este sindicato.

Qué triste espectáculo y qué final tan poco elegante. Es un total desprecio por el futuro de sus asociados y del pueblo limonense. Lo único que les preocupa es cuánto más le puedan exprimir al sistema. Nosotros, todos los usuarios, no podemos ser cómplices. Debemos exigir que se decida, secreta pero democráticamente, si se aceptan o no, las más que generosas condiciones de nuestro gobierno, tal y como lo exigen los estatutos del propio sindicato.

La directiva debe aceptar el veredicto de esta encuesta y a Limón se le debe garantizar un mejor porvenir para todo su pueblo, tan olvidado en el pasado y que es merecedor de un mejor y más digno futuro.

 

Fuente. Nacion.com